EL CAMINO A 1928
Fechas
Del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 1908
Organizador
Comité Belga de Exposiciones en el Extranjero, presidido por Gustave Francotte
Delegaciones
Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, los Países Bajos, Hungría, Italia y Suiza
Resultado
Creación de la Fédération Internationale des Comités Permanents d’Expositions; la siguiente conferencia se programó en Berlín para 1910
BRUSELAS 1908
Segunda Conferencia Internacional de los Comités Permanentes de Exposiciones, del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 1908
Conforme las exposiciones internacionales se multiplicaban a principios del siglo XX, crecía la preocupación por la falta de normas comunes, la escasa protección y ciertas prácticas comerciales dudosas. Organizada por el Comité Belga de Exposiciones en el Extranjero, la conferencia de Bruselas reunió a delegados de ocho comités nacionales europeos para enfrentar esos retos mediante la cooperación. Discutieron la organización y la clasificación de las exposiciones, el transporte y las aduanas, la propiedad intelectual y artística, los jurados y los premios. Su logro más duradero fue la creación de la Fédération Internationale des Comités Permanents d’Expositions, uno de los primeros esfuerzos por dar a las exposiciones internacionales un marco más coordinado y creíble.
La conferencia de Bruselas
La Segunda Conferencia Internacional de los Comités Permanentes de Exposiciones se celebró en Bruselas del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 1908. Organizada por el Comité Belga de Exposiciones en el Extranjero, reunió a comités nacionales de exposiciones de toda Europa para atender un problema creciente: las exposiciones internacionales se habían vuelto frecuentes, estaban reguladas de manera desigual y eran cada vez más vulnerables a los abusos comerciales.
La reunión de Bruselas fue más que un encuentro profesional. Marcó un paso importante en el esfuerzo por crear reglas comunes para las exposiciones internacionales antes de la fundación de la Oficina Internacional de Exposiciones (Bureau International des Expositions, BIE) en 1928. Las actas publicadas de la conferencia incluyen el orden del día, las listas de delegados, los debates, las resoluciones formales y los estatutos de la recién creada Fédération Internationale des Comités Permanents d’Expositions.
Antecedentes
A principios del siglo XX, las exposiciones internacionales se habían convertido en instrumentos importantes del comercio, la industria, la representación nacional y la educación pública. Sin embargo, su rápida multiplicación generó problemas. Organizadores, expositores y gobiernos enfrentaban normas inciertas sobre clasificación, calendarios, premios, ventas, aduanas, transporte y protección jurídica.
El impulso hacia la coordinación comenzó con los comités nacionales permanentes. Francia había creado un comité para las exposiciones en el extranjero en la década de 1890. Bélgica, Alemania, Italia, los Países Bajos, Hungría, Dinamarca y Suiza crearon organismos similares en los años siguientes. La conferencia de Bruselas de 1908 reunió a estos comités para desarrollar un enfoque común sobre la gobernanza de las exposiciones.
En la conferencia
La conferencia se inauguró bajo la presidencia de Gustave Francotte, presidente del Comité Belga de Exposiciones en el Extranjero. Hubo delegaciones de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, los Países Bajos, Hungría, Italia y Suiza. Las actas enumeran tanto los comités nacionales que formaban la federación como los delegados que participaron.
La reunión se organizó en torno a cuestiones prácticas. ¿Debían organizar las exposiciones el Estado, la iniciativa privada o entidades privadas bajo supervisión oficial? ¿Debían las exposiciones internacionales seguir una clasificación uniforme? ¿Podían los países coordinar sus calendarios de exposiciones para evitar la sobreoferta? ¿Cómo debían regularse las ventas, los congresos, el transporte, las aduanas, la propiedad intelectual, los jurados y los premios? Estas preguntas muestran que la conferencia no fue solo ceremonial. Fue uno de los primeros intentos de tratar las exposiciones como un sistema internacional que requería reglas comunes.
Principales temas discutidos
El orden del día de la conferencia se dividió en cinco secciones temáticas.
La Sección I trató la organización, la clasificación, los calendarios, las ventas, los congresos, las conferencias y la unidad decorativa. Analizó si los gobiernos debían organizar directamente las exposiciones internacionales o si la iniciativa privada podía hacerlo con reconocimiento y supervisión oficiales. También abordó la necesidad de una clasificación uniforme y de un mejor control del número de exposiciones y de sus fechas.
La Sección II se centró en el transporte, los visitantes y las aduanas. Examinó cómo transportar los bienes de manera segura y económica hacia y desde las exposiciones, cómo animar a las clases populares a visitarlas y qué exenciones o trámites aduanales debían aplicarse a los bienes exhibidos.
Las Secciones III y IV trataron la protección jurídica. La conferencia consideró la protección temporal de los inventos, modelos de utilidad, diseños industriales, marcas y obras artísticas o literarias exhibidas en las exposiciones. También debatió si la exhibición en una exposición debía contar como explotación de una patente y si los recintos debían recibir alguna protección jurídica limitada frente a embargos o medidas de ejecución.
La Sección V examinó los jurados y los premios. Los delegados discutieron si se necesitaban leyes especiales para proteger los premios de las exposiciones, cómo debían organizarse los jurados y si convenía limitar el número y los tipos de premios.
Las actas muestran una conferencia con un amplio consenso y varios desacuerdos controlados. El consenso era que las exposiciones necesitaban coordinación internacional, seriedad jurídica y cooperación permanente mediante una federación. Los principales desacuerdos giraron en torno a qué tanto debía dominar el Estado la organización de las exposiciones, qué tan formal debía ser la protección de la propiedad intelectual y qué tan estricto debía ser el control de los premios. Bélgica aportó la columna vertebral organizativa y técnica, Alemania abogó por una autoridad estatal más fuerte y una disciplina más estricta, Francia defendió la autonomía y la utilidad de los comités permanentes, y Hungría intervino de manera selectiva a favor de la equidad y la regulación. Las demás delegaciones influyeron sobre todo en los detalles institucionales. Las posiciones nacionales de cada sección se resumen más abajo.
Creación de la Federación
El principal resultado institucional de la conferencia de Bruselas fue la creación de la Fédération Internationale des Comités Permanents d’Expositions. Sus estatutos definían la federación como una unión de comités nacionales permanentes de exposiciones, con un solo comité en representación de cada país.
La federación tenía un triple propósito: celebrar conferencias internacionales periódicas sobre cuestiones de exposiciones, ejecutar las resoluciones adoptadas en esas conferencias y acercarse a los gobiernos para promover la adopción de las decisiones y los deseos de la conferencia. Su sede se estableció en Bruselas.
Los estatutos también crearon un Consejo Superior y una Oficina Internacional Permanente, con un presidente, vicepresidentes, dos secretarios generales y un tesorero. Cada comité tenía un voto, las resoluciones válidas requerían unanimidad y debía celebrarse una conferencia internacional ordinaria al menos una vez cada dos años. La siguiente conferencia se programó en Berlín para 1910.
Por qué es importante
La conferencia de Bruselas de 1908 pertenece a la prehistoria de la gobernanza moderna de las Exposiciones Internacionales. No creó al BIE, pero ayudó a desarrollar los hábitos institucionales que después serían centrales en la regulación internacional de las Exposiciones Internacionales: reuniones periódicas, representación nacional, reconocimiento oficial, coordinación del calendario, protección de los participantes y normas comunes.
Materiales históricos posteriores del BIE describen la reunión de Bruselas de 1908 como el momento en que los comités permanentes crearon la federación cuyo trabajo formó parte del camino hacia las convenciones internacionales que después regirían las exposiciones, desde la conferencia de Berlín de 1912 hasta la Convención de París de 1928.
Relevancia para las Exposiciones Internacionales de hoy
Muchas de las preocupaciones discutidas en Bruselas en 1908 siguen siendo reconocibles en el sistema actual de las Exposiciones Internacionales, aunque la terminología y las instituciones han cambiado. Hoy, el BIE es la organización intergubernamental que supervisa las exposiciones internacionales de carácter no comercial con una duración de más de tres semanas, conforme a la Convención de París de 1928 y sus enmiendas. Varias ideas de 1908 todavía tienen equivalentes modernos.
Clasificación. Los delegados de Bruselas debatieron cómo clasificar las exposiciones internacionales y universales. Hoy, la Convención distingue entre Exposiciones registradas y Exposiciones reconocidas.
Control del calendario. La conferencia de 1908 se preocupaba por el número creciente de exposiciones y por la necesidad de un acuerdo internacional sobre las fechas. Hoy, el BIE regula la frecuencia de las Exposiciones Internacionales y la elección de sus sedes.
Reconocimiento oficial. Las actas de Bruselas distinguen una y otra vez entre exposiciones oficiales y exposiciones oficialmente reconocidas. Esa distinción anticipa la importancia actual del registro o el reconocimiento del BIE, sin el cual un evento no tiene la categoría de Exposición Internacional conforme a la Convención.
Responsabilidad del gobierno. Los delegados de 1908 debatieron el papel del Estado, de la iniciativa privada y del patrocinio oficial. Hoy, las candidaturas las presentan los gobiernos nacionales, que deben indicar el tema propuesto, la ciudad, las fechas, la duración y la situación jurídica del organizador, y garantizar el apoyo del gobierno.
Temas y propósito público. La conferencia de 1908 todavía reflejaba el mundo industrial y comercial de las exposiciones de su época. Las Exposiciones Internacionales modernas se organizan en torno a temas que abordan los grandes retos de la humanidad, con énfasis en la educación, la innovación, la cooperación, la diplomacia pública y el legado a largo plazo.
Protección de los participantes. La conferencia de Bruselas discutió las aduanas, el transporte, la propiedad intelectual y los derechos de los expositores. La regulación actual sigue definiendo los derechos y las responsabilidades de los organizadores y los participantes en el marco de la Convención y de los reglamentos de cada Exposición Internacional.
Posiciones nacionales
Posición belga
Mediante el informe de Gody, Bélgica propuso una clasificación práctica de las exposiciones en exposiciones mundiales, exposiciones internacionales universales secundarias, exposiciones especiales y exposiciones regionales. Favorecía la iniciativa privada, pero bajo patrocinio y supervisión oficiales, con base en la experiencia belga en Amberes, Bruselas y Lieja. Bélgica también quería un control más estricto del calendario de exposiciones, la regulación de las ventas dentro de los recintos, un trato más ordenado de los congresos celebrados junto a las exposiciones y una unidad decorativa coordinada por el arquitecto en jefe.
Posición alemana
Alemania adoptó la postura más centrada en el Estado. En sus propuestas escritas y en las intervenciones orales de Goldberger, sostuvo que las mayores exposiciones internacionales universales implicaban responsabilidades políticas y financieras tan grandes que, en principio, debían reservarse al Estado o, como mínimo, organizarse con su respaldo explícito. Alemania también argumentó que solo las secciones organizadas con el apoyo del Estado o del comité permanente nacional debían considerarse “oficiales”, y que los gobiernos debían consultar a su comité nacional antes de otorgar su patrocinio a una exposición.
Posición francesa
Francia defendió con más fuerza la autonomía de los comités. Dupont insistió en que el comité francés no podía aceptar una regla que hiciera del consentimiento del Estado la condición universal para participar, porque el Comité Français des Expositions à l’Étranger existía precisamente para organizar la participación francesa en el extranjero, a veces junto con el Estado y a veces sin su patrocinio formal. Por eso Francia rechazó cualquier fórmula que, en la práctica, diera a los gobiernos el poder exclusivo de decidir si los comités podían actuar. En la práctica, el acuerdo adoptado estableció que, cuando los gobiernos no organizaran por sí mismos las exposiciones internacionales y universales, debían encargarlas a sociedades bajo control del Estado o a comités generales permanentes.
Posición húngara
Hungría aparece aquí sobre todo como partidaria de regular la frecuencia cada vez mayor de las exposiciones. El resumen belga de los informes nacionales registra el acuerdo húngaro sobre la necesidad de controlar las fechas y reducir la proliferación excesiva.
Resultado general
La Sección I avanzó hacia un acuerdo intermedio más que hacia una coincidencia doctrinal plena. Bélgica y Francia defendieron un espacio para la iniciativa privada; Alemania impulsó un papel más fuerte del Estado; Hungría apoyó una programación más estricta. Aun así, la conferencia respaldó en principio una clasificación uniforme y mayores esfuerzos para poner orden en el calendario.
Sección I. Organización, clasificación, calendario, ventas, congresos, decoración
1
Posición belga
Esta sección estuvo dominada por la experiencia técnica belga. Lambin se concentró en el transporte seguro y económico de los bienes de las exposiciones, mientras que de Spirlet sostuvo que los trámites aduanales debían trasladarse de las fronteras a la propia exposición. Propuso agrupar los envíos en el origen, tratar la exposición como un almacén fiscal y simplificar los procedimientos de entrada y retorno. El debate belga abordó también viajes más baratos para las clases populares, reflejo de la idea de las exposiciones como instrucción pública. Gody añadió una ambición mayor: ir más allá del almacenamiento temporal hacia el trato de nación más favorecida y, con el tiempo, la exención aduanal total para los bienes exhibidos.
Otras delegaciones
Las actas conservan pocos desacuerdos nacionales marcados en este punto. Francia presentó un informe escrito para esta sección, pero el debate recogido en las actas está impulsado sobre todo por oradores belgas, y la sección parece haber aceptado la línea belga casi sin cambios.
Sección II. Transporte, visitantes, aduanas
2
Posición belga
El informe de Capitaine buscaba un régimen de protección verdaderamente internacional para los inventos, modelos de utilidad, diseños industriales y marcas exhibidos en exposiciones oficiales u oficialmente reconocidas. Bélgica quería un derecho de prioridad, protección temporal, un sistema para certificar la identidad de los objetos exhibidos y un convenio más amplio que unificara la protección entre países. Bélgica también apoyó que la exhibición se considerara equivalente a la explotación de una patente, pero rechazó la “extraterritorialidad” plena de los recintos y propuso, en cambio, limitar los embargos y las acciones por infracción mediante garantías procesales.
Posición alemana
Alemania coincidió en la necesidad de una protección temporal sólida, pero se opuso a un mecanismo belga clave: no quería que el derecho de prioridad del Convenio de París dependiera de un certificado oficial obligatorio. Osterrieth prefería recurrir a la prueba ordinaria según la ley nacional, aunque estaba dispuesto a aceptar un convenio de exposiciones aparte que estableciera un medio oficial de identificación. Alemania también apoyó ampliar la protección y tratar la exhibición como una forma de explotación de la patente.
Posición francesa
Francia coincidía en general con Bélgica sobre la protección temporal, pero Couhin y Maillard pidieron más precisión. Querían que el certificado acreditara la identidad, y no solo la naturaleza, del objeto exhibido. También mostraron cautela ante la posibilidad de permitir embargos con base en documentos provisionales. Así, Francia apoyó la protección, pero pidió una redacción más estricta y mayor rigor jurídico.
Resultado
La sección adoptó un acuerdo intermedio: un derecho de prioridad de al menos seis meses en toda la Unión para los objetos debidamente admitidos en exposiciones oficiales u oficialmente reconocidas; la prueba quedaría regida por la ley nacional o por convenios especiales; el deseo de un convenio especial de exposiciones que creara un sistema oficial de certificación de identidad; el reconocimiento de que la exhibición debía contar como explotación de la patente; y el rechazo de la extraterritorialidad plena de las exposiciones, aunque los embargos quedarían muy restringidos.
Sección III. Propiedad industrial y comercial
3
Posición belga
El punto de partida de Halot fue que las obras artísticas y literarias exhibidas en las exposiciones también necesitaban protección temporal y que el régimen vigente era insuficiente.
Aportaciones francesas y alemanas
En el resumen final, Halot señala que Maillard preparó propuestas complementarias y que Osterrieth, junto con la delegación francesa, ayudó a la sección a llegar a un consenso. El objetivo del grupo pasó a ser una protección amplia y sencilla para las obras del ingenio, sin importar su mérito ni su destino.
Resultado
La línea adoptada fue ambiciosa. La conferencia pidió una comisión especial para redactar disposiciones de un futuro convenio de exposiciones que, más allá de las uniones de Berna y de París, protegiera las creaciones literarias, artísticas e industriales exhibidas en las exposiciones. También instó a los comités a examinar, antes de decidir su participación en una exposición, la legislación interna del país anfitrión y confirmar que las creaciones exhibidas gozarían de una protección efectiva.
Sección IV. Propiedad artística y literaria
4
Nota sobre las fuentes
Este artículo se basa principalmente en las actas publicadas en 1909 de la Segunda Conferencia Internacional de los Comités Permanentes de Exposiciones, celebrada en Bruselas en 1908, y la terminología moderna se verificó con las descripciones actuales de las Exposiciones Internacionales del BIE en bie-paris.org.